Vuelvo por aquí para demostrar que existen los dos polos, lo bueno y lo malo, lo grande y lo pequeño, lo bonito y lo feo, lo agradable y lo desagradable.
Yo soy la primera que hablo de que no todo es blanco ni negro, que hay un gris por medio que es realmente bonito a veces. Pero también reconozco que hay otras ocasiones en la vida en la que sí que puedes pasar por ambos extremos.
Ayer mi día fue negro, horrible, de esos que lo que realmente deseas es olvidarlos, pasar la página de ese día en el libro de tu vida.
Pero después duermes, pasa la noche y te encuentras con un nuevo amanecer de un nuevo día y olvidas todo lo que ha pasado y vuelves a vivir. Y eso me ha pasado, por muy gris, oscuro y lluvioso que estuviera hoy todo, me acuesto con una sonrisa, con la sensación del trabajo bien hecho, en definitiva satisfecha de mi misma.
En momentos como el de hoy, cuando me vuelvo a dar cuenta, otra vez, del por qué de todo, de que todos los inconvenientes son pocos cuando mi ilusión, mi vocación y mi fe en mi misma están por medio, ahí es cuando la melancolía y el pellizquito en el estómago anhelando mi tierra querida pasan a un segundo plano, y mi cabeza por fin gana a mi corazón.
Cuesta muchísimo, más de lo que mucha gente cree, pero han pasado ya casi cinco meses desde que aterricé en este gran mundo y creo que por fin estoy empezando a darme cuenta de que si fue lo correcto.
A parte de todos los momentos que estoy teniendo la suerte (no me gusta usar esta palabra, ya que definitivamente la suerte no existe si no pones de tu parte) de poder disfrutar de lo que siempre he soñado, también me estoy dando cuenta de que estoy mejorando muchísimo como persona. Estoy ganando una paciencia que yo misma me sorprendo de lo infinita que puede llegar a ser a veces, me estoy dando cuenta de que puedo llegar a ser importante para mucha más gente de la que nunca he creído y sobre todo he conocido lo que realmente significa la palabra amistad. Y por supuesto ninguna distancia es más importante que la que las mismas personas nos aferramos en poner, y esa misma por mucho que la gente diga no siempre significa el olvido.
Empecé con los polos y termino con el gris que como siempre, empieza a formar parte ya de mi vida...
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