Uno de diciembre sí, empieza el último mes del año y vuelvo a un mes de los que no me gustan. Par, feo, navideño, frio y sobre todo un mes que huele a despedida, a cierre, a paso del tiempo.
Otra vez vuelvo a estar peleada con el tiempo, me hubiera gustado quedarme en ese bonito noviembre, pero como siempre no puede ser.
Con la llegada de diciembre se va acercando algo que temo y mucho. Aunque si realmente me pongo a pensar es la primera vez en mi vida que tengo esta sensación. Tengo miedo a que termine este 2009 tan fabuloso, temo lo que me deparará el futuro, me angustia tener que pensar que todo se acabe.
Como he dicho es la primera vez que tengo esta sensación, porque también este último ha sido el mejor año de mi vida recordable, y eso que no todo empezó con las uvas y la bajada del péndulo. Mi 2009 empezó el día 20 de febrero y tengo clarísimo que nunca lo olvidaré.
No es tiempo todavía para hacer balance, pero hay una cosa que tengo clara y que espero que yo misma pueda cumplirla; estos 31 días que quedan pretendo disfrutarlos y aprovecharlos como si se me fuera la misma vida en ello y con esto poder terminar de alguna forma con mi aversión a este último mes del año.
Lo dicho, odio Diciembre.
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