Me acabo de dar cuenta que ha terminado mi primera etapa madrileña y yo sin enterarme. Antes, al escribir un mensaje de despedida a una amiga lo pensé y sí, los primeros tres meses en la capital llegan a su fin y la verdad es que el final tiene un sabor bastante dulce, así que volveré a pensar aquello de que no todo es como empieza sino como acaba, otras sabias palabras del gran refranero español.
En fin, todo empezó hace ya tres meses, choqué con la gran ciudad de una forma bastante aparatosa, pero el tiempo, ese que como siempre digo, a veces nos ayuda y a veces nos da la espalda, esta vez me ha servido de gran ayuda ya que las cosas están comenzando a sonreírme bastante.
El tiempo también me ha ayudado a darme cuenta que en la vida solo aparecen de vez en cuando algunas personas que son aquellas que te van a acompañar y aunque no lo queramos esas personas por suerte o por desgracia son muy pocas, pero las que lo son, lo son de verdad.
Si me tuviera que quedar con sólo una cosa de estos tres meses, además de todo lo que he vivido y de darme cuenta de que los sueños pueden llegar a cumplirse con mucho esfuerzo y paciencia, me quedaría con ese momento mágico abrazada a una de las personas más importantes de mi vida y a otra que creo y confío en que llegará a convertirse en otra.
Han sido tres meses muy agitados, que me han servido para madurar otro poquito más y para aprender a ser todavía más paciente, a saber echar de menos, a darme cuenta que soy importante para bastante gente, algo que nunca creí que llegaría a pasar y sobre todo para sentir todavía más vocación que creo que ya era innata en mí.
Lo bueno es que todavía queda 2009 para rato.
No hay comentarios:
Publicar un comentario