Estoy delante del espejo intentando maquillarme, hemos quedado dentro de veinte minutos, un mundo todavía. Estoy ansiosa, no sé que mas hacer, me he retocado mil veces me he echado tres veces perfume, he revuelto todo mi armario buscando la ropa adecuada, pero aquí sigo delante de mi espejo dándole una y mil vueltas a todo.
El corazón se me acelera, hace tanto que no tenía esta sensación. Y sí, tú la estas provocando, tú estás haciendo que este más nerviosa que nunca, tú haces que dé un salto cada vez que escucho el teléfono, tú haces que se me ponga la piel de gallina cada vez que escucho tu nombre o oigo una canción que me recuerda a ti.
Me vuelvo a mirar en el espejo y ahora me veo yo, sí, estoy mirándome de arriba abajo sin parar para darme la vuelta, sin detestarme, sin pensar en el pasado, sin verme mal, todo lo contrario, por primera vez en mi vida me veo guapa, guapísima. Me brillan los ojos, tengo una sonrisa de tonta que no se me quita de la boca, si, parece que estoy sintiendo esa palabra que tanto me cuesta pronunciar, amor, cuatro letras, sólo cuatro, a, m, o, r, que juntas forman una palabra preciosa, una palabra que siempre he odiado, que nunca me ha gustado, pero supongo que será porque nunca la he sentido realmente hasta ahora.
Me cuesta creer que sea yo la que pronuncie esa palabra, que mis labios formen un vocablo que siempre ha sido tabú para mí.
Pero me alegro, me alegro de que nunca haya sentido eso, amor, porque ahora que lo siento de verdad y plenamente me doy cuenta lo bonito que es, el sentimiento tan sincero, y que cuando a tus oídos llega desde otra persona, lo plena que se siente una persona.
Sigo mirándome al espejo, mis pensamientos han hecho que pierda diez minutos, todavía me quedan otros diez. Ya empiezo a sentir mariposas en el estómago, que expresión más inútil, ¿mariposas?, lo que tengo es un dolor tan fuerte, que avanza a cosquilleo pero que hace que me tiemble todo, si a esto le llaman mariposas pues perfecto.
Necesito que vengas ya, ver tu sonrisa, y sentir tus labios en mi mejilla y tus brazos fuertes al abrazarme. Necesito oler tu perfume al acercarte a mí. Necesito ver esos ojos que brillan tan fuertes como los míos. Necesito oír de tu voz pronunciando una palabra, La Palabra.
Escucho un ruido, es la puerta, alguien llama, me imagino que eres tú. Vuelvo a escucharlo, me levanto, me doy cuenta que me había quedado dormida, me doy cuenta que estaba soñando, me doy cuenta que tú no existes, que sólo eres producto de mi imaginación. Mi mente te crea, y al segundo desapareces como alma que lleva al diablo, me levanto y me miro al espejo, al de verdad, que ilusa soy, me digo a mi misma. Ilusa y tonta, aunque también reflexiono, algún día tendrás que aparecer de verdad, algún día…
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