Pues sí, por fin después de varios intentos he podido ver Toy Story 3 y la verdad es que nunca me han gustado demasiado este tipo de películas, yo he sido siempre más de Disney que de Pixar, pero viendo el revuelo y las buenas críticas que ha causado pues más que otra cosa era curiosidad lo que tenía. Y la verdad es que después de haberla visto, hay que decir que con un sonido y una calidad horribles (no tengo con quien ir al cine, no lo hago por no gastarme el dinero) me ha sorprendido gratamente.
Pero sobre todo saco una conclusión de la metáfora final y es que todos guardamos con cariño esos juguetes que nos han acompañado durante muchos años de nuestra vida. La mayoría de las veces suele ser uno en especial del que nos cuesta muchísimo separarnos. Y el hecho de madurar, de terminar definitivamente con los lazos que nos unen o nos han unido a esa infancia, a nuestra casa, a las faldas de nuestra madre como siempre se ha dicho y deshacernos de los objetos que nos acompañado es uno de los grandes pasos.
Yo he de confesar que todavía guardo con mucho recelo y cariño mi peluche favorito. Me lo regaló mi abuelo el día que nací y después de veinte años, de mucho lavados, viajes y sobre todo de haberme servido de cojín durante la mayoría de este tiempo, esta desgastado y feo, pero eso hace que todavía le tenga más cariño.
Por eso después de dos años fuera de casa, cada vez que vengo y que me lo encuentro encima de mi cama recién hecha me acuerdo de todos los momentos bonitos en los que me ha acompañado, de la que lié cuando me lo dejé en casa de mi abuela un verano (de hecho me lo tuvieron que mandar por correo porque era incapaz de dormir) y me pongo a pensar en los niños de ahora, en los que los viejos y queridos peluches, coches, muñecas… han sido sustituidos por videojuegos, ordenadores y demás nuevos artículos tecnológicos y me doy cuenta de la suerte que he tenido de haber nacido en un época todavía pre-tecnológica porque estoy segura que ese viejo trozo de tela y lana me ha hecho muchísimo más feliz de lo que cualquier niño de hoy en día puede llegar a soñar.
Pero en fin, así son los adelantos y así es la vida.
Estoy muy, pero que muy deacuerdo con lo dicho. Tenemos suerte de haber nacido antes de todo este "boom" tecnológico que lo unico que hace (según mi experiencia) es atontar y apavar a los chavales y chavalas, cuando yo, a su edad, tenia las rodillas llenas de heridas y siempre llegaba a casa lleno de polvo y churretes, mientras ke ahora creen que si te caes con la bici, le das a un boton y como nuevo...
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