sábado, 5 de junio de 2010

Expiry Date

Por fín después de nueve meses creo que se me ha encendido la bombilla y me he dado cuenta que todo en esta vida tiene un principio y un fín, en definitiva, un fecha de caducidad, como los yogures y que por muchas noches en blanco que dediquemos a pensar las cosas no volveremos atrás y nos tendremos que conformar con lo que nos ha tocado.

Así que pensándolo de una forma u otra, creo que hay veces que sí, que deberíamos saber que las cosas tienen ese final porque así disfrutaríamos el doble cada décima de segundo, no nos dedicaríamos a perder el valioso tiempo en discusiones, paranoias, ralladuras y tonterías que al fin y al cabo ni merecen la pena ni valen para nada.

Esta fecha de caducidad podría estar dividida en etapas, en momentos, en lugares, en personas, en nosotros mismos. Ya que, queramos o no el tiempo hace que cambiemos de una forma u otra, a veces simplemente con vivir, con conocer a unas personas u otras, con pasar hojas en el calendario, pero de una en una y dándonos cuenta, con las lecciones que la vida nos hace aprender, madurando y en definitiva, viviendo.

Eso sí, hay veces que nosotros mismos no queremos darnos cuenta que hemos soprepasado esa fecha de caducidad y que el yogurt esta malo y seguimos intentándo comérnoslo aunque nos traiga consigo un buen dolor de barriga y sufrimiento.

Pero nunca es tarde para darse cuenta de las cosas, así que nueve meses después por fín me he enterado que el pasado no volverá aunque me empeñe y que mi vida es esta y no otra con la que he soñado durante este tiempo.

Aunque hay veces que es bueno que las cosas no tengan realmente esa fecha de caducidad porque hacen que podamos seguir soñando con que seamos capacez de conservar ese yogurt para siempre...

No hay comentarios:

Publicar un comentario