viernes, 29 de enero de 2010

Happiness by the face

Hoy es una de esas noches que sin saber ni cómo ni por qué me pongo a sonreír. Sonrío de felicidad, por un lado por el trabajo bien hecho: ha sido un día de estudio bastante efectivo, cualquiera lo diría, he escrito un artículo del que la verdad estoy (un poco) orgullosa de mí y a parte estoy empezando a planear algo que se augura será muy bonito.

Así que pienso en que todos los finales de un día podían ser así; te vas a la camita con un sabor dulce y con una sonrisa, algo que seguro hará que tengas unos bonitos y placenteros sueños.

Pero aunque el sueño esté ya pudiendo conmigo, no quiero que me venza, quiero seguir disfrutando de este momento de paz y tranquilidad y sobre todo de felicidad. Por qué si, un día en la soledad del estudio y de un hogar en el que pareciera que vives sola, puede tener un final feliz y no solo un dolor de cabeza (que también).

Quiero seguir soñando despierta y que cada vez que me acuerde sonría yo sola, que esa ilusión que hace tiempo describí me invada todo el cuerpo y haga que mi pulso se me acelere poquito a poco, que me imagine fotos, imágenes, paisajes, momentos, risas, locuras… felicidad. Y que me entren las ganas de que este tiempo que tanto odio por qué no, podía acelerarse un poquito sólo y regalarme unos momentos futuros que tan sólo me conformaría que pasaran por mi cabeza.

Y después de tanta parrafada happyflower me estoy dando cuenta que a lo mejor este sueño que me está venciendo, también me está haciendo delirar un poquito, pero sólo un poquito.

No hay comentarios:

Publicar un comentario