jueves, 3 de marzo de 2011

Stop and Play

Hay veces en la vida que te paras en seco, empiezas a echar la vista atrás y los recuerdos van pasando uno a uno por tu cabeza. Me gustan estos momentos de soledad instantánea en que te colocas los cascos, pones alguna música que te transporte en el tiempo y piensas, tan sólo piensas.

Cuando no tienes ni un segundo libre o más bien cuando pierdes el tiempo en cosas innecesarias es cuando más añoras estos momentos en los que sólo te acompaña la música, tú música.

Sientes cada tono, sientes cada letra y la cantas como si fuera lo último que hicieras y con cada palabra que escuchas, que transmites, te viene un recuerdo, una foto, una imagen o simplemente un momento de felicidad, o también, por qué no, de tristeza.

Definitivamente sí, me gusta la música que me pone melancólica, que me trasporta, que me ausenta del mundo, que hace que por unos minutos sólo sea yo la que esté ahí, la que protagonice el videoclip imaginario, que sueñe, que viva.

Dicen que la música es a veces la mejor compañera y no puedo estar más de acuerdo con esta frase. Si estás triste, te ayuda a desahogarte, a vaciar todo lo malo que tienes dentro de ti y también, claro está, a dejarlo todo atrás y empezar otra vez. Si, por el contrario, estás en un momento dulce, la música te ayuda a que sea aún más dulce.

He vuelto a parar mi vida, hacía mucho que no lo hacía y me estoy dando cuenta lo necesario que era todo esto, sobre todo para pensar y aclarar muchos de los conflictos que hay dentro de mi cabeza.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Balance?

No sé porqué me viene a la mente ahora una canción y sobre todo su título: “El equilibrio es imposible” y sí, le doy toda la razón a esa frase. Por lo menos yo, no sé lo que es el equilibrio, la normalidad, vivir un rutina y acabar odiándola y no sé lo que es precisamente porque cuando creo estar en esa rutina zas y adios.

Ya he perdido la cuenta de las veces que me lleva pasando esto, pero sobre todo en los último dos, tres años es muy significativo, cuando mejor creo estar, cuando pienso que por fin he conseguido una estabilidad, viene algo que lo tira todo por medio y a mí detrás.

Bien sea momentos, noes, cambios de lugar, amigos, familia, entorno, trabajo y demás siempre hay algo que cuando menos me lo espero me da la patada y me deja en la esquina pequeñita y sola.

Creo que es hora ya de plantearme las cosas y empezar a pensar un porqué de todo ésto porque hay veces que ya no sé ni por donde empezar para volver a encaminar mi vida.

Al final va a ser verdad que lo único verdadero que tenemos alrededor nuestra y lo único que siempre va a estar ahí es la familia, así que, que mejor que volver a casa para vaciar mi cabeza y empezar a pensar otra vez en ese utópico equilibrio.

Menos mal que a este par le queda ya solamente una hoja que arrancar.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Return

Vuelve el nueve, vuelve Septiembre, sin duda junto a Noviembre mis dos meses favoritos de año. Vuelve la rutina, huele a otoño, el calor empieza a decir adiós y a darnos por fin una tregua, notas las hojas caer de los árboles poco a poco, comienzan a aparecer las tormentas y las lluvias que tanto me gusta observar desde la ventana.

Vuelvo a la gran ciudad, al caos del tráfico, a correr en el metro, al ajetreo, a los nervios pre y post exámenes, a los quebraderos de cabeza provenientes de la dichosa matrícula, a volver a ver compañeros que dejé atrás hace dos meses, a tener que visitar el macizo de hormigón todos los días y aun así estoy contenta.

Pero hay algo en todo que ha cambiado, por primera vez septiembre significa volver a un mismo lugar y no tener que despedirme de nada ni de nadie. Puedo dejar la puerta de mi (nueva) habitación abierta y sé no pasará nada, me despertaré cada día con un “buenos días” y una sonrisa, se acabó la soledad en mitad de tanta gente, se acabó hacer trasbordo para la uni, volver a casa y no poder desahogarme…

Pero sobre todo el nueve trae consigo algo que lleva mucho tiempo cuajándose en el horno y que estoy empezando a tocarlo y ya incluso me quemo. No quiero 
pensar en cómo será, simplemente quiero vivirlo.

Y sí, hay veces que los sueños pueden llegar a cumplirse.

martes, 24 de agosto de 2010

Somewhere over the rainbow

En algún lugar sobre el arco iris muy arriba hay un lugar con el que soñé una vez en una canción de cuna. En algún lugar sobre el arco iris los cielos son azules y los sueños que osas soñar se convierten en realidad. Algún día desearé estar sobre una estrella y despertar en un lugar donde las nubes están lejos de mí. Donde los sueños se disuelven como gotas de limón encima de las chimeneas, allí es donde me encontrarás. En algún lugar sobre el arco iris. ¿Por qué entonces? ¿Por qué no puedo?

Y hay veces que las canciones, las frases de tu libro de cabecera, los sueños que incluso estando despierta te rondan una y otra vez por la cabeza terminan siendo mucho más reales de lo que uno llega a creer.

No sé si la cuestión está en planteárselo, en confiar en uno mismo, en luchar o simplemente en creer. A veces hay que dejar de preguntarse el porqué de las cosas y simplemente dejar que todo fluya. Yo no soy la más indicada para decir esta frase, porque cada vez que hablo, por qué sale irrefrenablemente de mi cerebro y de mi boca porque aunque la mayoría de las veces no debería, siempre trato de buscar explicación a todo.

Pero hay ocasiones en las que te tienes que tragar tus palabras y darte cuenta de que sí, los sueños pueden llegar a existir y a convertirse en realidad mucho antes de lo que te esperas. Pero obviamente no todos, porque si no siguiéramos teniendo sueños, ilusiones por los que seguir dando cada día los pasos de nuestra vida, ésta terminaría por no existir.

Y poco a poco, despacito y con buena letra me estoy dando cuenta que tantos años de espera han merecido la pena y que antes de lo esperado estoy empezando a cumplir ese gran sueño que tenía marcado con rojo en el calendario de mi vida.

Pero hay otros muchos, que aunque mucho menores, también tienen muchísima importancia. Algunos nos lo hemos creado nosotros, provenientes de una locura por la que ni nosotros mismos hubiéramos apostado nada y que en pocos días terminará convirtiéndose definitivamente en una más que bonita realidad. Otros tardarán todavía un poquito en llegar, pero… ¿quién tiene prisa?

Sin embargo nunca me cansaré de soñar con volar sobre lo más alto del arco iris.

jueves, 29 de julio de 2010

I was a happy girl

Pues sí, por fin después de varios intentos he podido ver Toy Story 3 y la verdad es que nunca me han gustado demasiado este tipo de películas, yo he sido siempre más de Disney que de Pixar, pero viendo el revuelo y las buenas críticas que ha causado pues más que otra cosa era curiosidad lo que tenía. Y la verdad es que después de haberla visto, hay que decir que con un sonido y una calidad horribles (no tengo con quien ir al cine, no lo hago por no gastarme el dinero) me ha sorprendido gratamente.

Pero sobre todo saco una conclusión de la metáfora final y es que todos guardamos con cariño esos juguetes que nos han acompañado durante muchos años de nuestra vida. La mayoría de las veces suele ser uno en especial del que nos cuesta muchísimo separarnos. Y el hecho de madurar, de terminar definitivamente con los lazos que nos unen o nos han unido a esa infancia, a nuestra casa, a las faldas de nuestra madre como siempre se ha dicho y deshacernos de los objetos que nos acompañado es uno de los grandes pasos.

Yo he de confesar que todavía guardo con mucho recelo y cariño mi peluche favorito. Me lo regaló mi abuelo el día que nací y después de veinte años, de mucho lavados, viajes y sobre todo de haberme servido de cojín durante la mayoría de este tiempo, esta desgastado y feo, pero eso hace que todavía le tenga más cariño.

Por eso después de dos años fuera de casa, cada vez que vengo y que me lo encuentro encima de mi cama recién hecha me acuerdo de todos los momentos bonitos en los que me ha acompañado, de la que lié cuando me lo dejé en casa de mi abuela un verano (de hecho me lo tuvieron que mandar por correo porque era incapaz de dormir) y me pongo a pensar en los niños de ahora, en los que los viejos y queridos peluches, coches, muñecas… han sido sustituidos por videojuegos, ordenadores y demás nuevos artículos tecnológicos y me doy cuenta de la suerte que he tenido de haber nacido en un época todavía pre-tecnológica porque estoy segura que ese viejo trozo de tela y lana me ha hecho muchísimo más feliz de lo que cualquier niño de hoy en día puede llegar a soñar.

Pero en fin, así son los adelantos y así es la vida.

sábado, 5 de junio de 2010

Expiry Date

Por fín después de nueve meses creo que se me ha encendido la bombilla y me he dado cuenta que todo en esta vida tiene un principio y un fín, en definitiva, un fecha de caducidad, como los yogures y que por muchas noches en blanco que dediquemos a pensar las cosas no volveremos atrás y nos tendremos que conformar con lo que nos ha tocado.

Así que pensándolo de una forma u otra, creo que hay veces que sí, que deberíamos saber que las cosas tienen ese final porque así disfrutaríamos el doble cada décima de segundo, no nos dedicaríamos a perder el valioso tiempo en discusiones, paranoias, ralladuras y tonterías que al fin y al cabo ni merecen la pena ni valen para nada.

Esta fecha de caducidad podría estar dividida en etapas, en momentos, en lugares, en personas, en nosotros mismos. Ya que, queramos o no el tiempo hace que cambiemos de una forma u otra, a veces simplemente con vivir, con conocer a unas personas u otras, con pasar hojas en el calendario, pero de una en una y dándonos cuenta, con las lecciones que la vida nos hace aprender, madurando y en definitiva, viviendo.

Eso sí, hay veces que nosotros mismos no queremos darnos cuenta que hemos soprepasado esa fecha de caducidad y que el yogurt esta malo y seguimos intentándo comérnoslo aunque nos traiga consigo un buen dolor de barriga y sufrimiento.

Pero nunca es tarde para darse cuenta de las cosas, así que nueve meses después por fín me he enterado que el pasado no volverá aunque me empeñe y que mi vida es esta y no otra con la que he soñado durante este tiempo.

Aunque hay veces que es bueno que las cosas no tengan realmente esa fecha de caducidad porque hacen que podamos seguir soñando con que seamos capacez de conservar ese yogurt para siempre...

miércoles, 26 de mayo de 2010

One new lesson

Va a ser verdad que todo pasa algo, lo malo es que hasta que no pasa ese algo no nos damos cuenta de lo que pasa más allá de nuestros ojos y de esa burbuja que tenemos alrededor y que a veces se nos pega tanto que sin darnos cuenta sólamente pensamos en nosotros mismos, en nuestras necesidades, en nuestros miedos y en salvarnos el culo y salir airosos de todas las situaciones.
 
Así que como siempre cuando queremos darnos cuenta de lo que realmente ha pasado o pasa ya es demasiado tarde, sí, otra vez, interviene el maldito tiempo, que queramos o no es otro protagonista más en este juego, que es la vida.
Pero, ¿podemos enmendar el error? ¿podemos volver atrás el tiempo, pensar otra vez y después actuar? Hay veces que sí, pero hay otras que por mucho que queramos el daño ya está hecho y esa espinita quedará para siempre ahi clavada en nuestro corazón.

Otra vez la vida y el destino o como queramos llamarlo ya, vuelve a darnos una lección, está vez de las que duelen, no se olvidan y sobre todo cada vez que lo pensamos están ahi para recordarnos que al fin y al cabo somos unos tontos que hacen las cosas sin pensar, sin sentido y sobre todo siempre equivocándonos.

Pero ahi llega mi conclusión, la misma de siempre, cada vez que tropiezo con una piedra y me caigo (y ya van muchas) pienso lo mismo y vuelvo a acordarme de esa gran frase: "Todo pasa por algo". Y sí, esta vez me he dado cuenta de lo que realmente me importa y de cosas sin sentido a las que la mayoría de las veces les daba demasiadas vueltas, las pensaba una y otra vez, cuando realmente eran tonterías, paranoias sin sentido alguno.

Aunque eso sí, a veces, aunque sean pocas, es bueno que la vida te vuelva a dar lecciones y te vuelva a poner en el lugar que te corresponde.