Va a ser cierto que buscar la verdad corre un riesgo, y no es otro que el mero hecho de encontrarla. Hay veces que vivir en la inocencia y en un mundo irreal es mejor que terminar enterándote de ciertas verdades que cuanto más las sabes más duelen.
Pero el ser humano tiende irremediablemente a esa búsqueda y claro, terminamos dándonos de cabezazos contra un muro y sufriendo mucho más de lo que debiéramos y todo por esa curiosidad y ese querer conocer algo, que de antemano ya sabemos que nos afectará.
Y como ya se dice desde hace años, la curiosidad terminó matando al gato, y a nosotros a veces termina partiéndonos el corazón, haciéndonos sufrir y otras incluso hacer que empecemos a desconfiar de todo lo que nos rodea.
Y en ese punto me hayo, sé que no se puede desconfiar de repente de todo y de todos y también sé que tampoco puede cambiarse la vida de uno en un momento simplemente por un hecho aislado, o tal vez si, y ahí es cuando vuelvo a llegar a la misma preguntar de siempre, y como de costumbre, sin respuesta, el ¿por qué?
Hay veces que ni nosotros mismos nos damos cuenta del daño que podemos llegar a hacer con una palabra, un hecho o simplemente por no hacer nada y por eso, otra vez más, vuelvo a darme cuenta que aunque no lo creamos la mayoría de las veces deberíamos pensar las cosas algo más fríamente y dejar de lado esos impulsos que si, irremediablemente terminan haciéndonos buscar esa verdad y ese por qué.
Yo tengo la verdad pero sigue faltándome el por qué. Seguiré buscando, correré ese riesgo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario