miércoles, 26 de mayo de 2010

One new lesson

Va a ser verdad que todo pasa algo, lo malo es que hasta que no pasa ese algo no nos damos cuenta de lo que pasa más allá de nuestros ojos y de esa burbuja que tenemos alrededor y que a veces se nos pega tanto que sin darnos cuenta sólamente pensamos en nosotros mismos, en nuestras necesidades, en nuestros miedos y en salvarnos el culo y salir airosos de todas las situaciones.
 
Así que como siempre cuando queremos darnos cuenta de lo que realmente ha pasado o pasa ya es demasiado tarde, sí, otra vez, interviene el maldito tiempo, que queramos o no es otro protagonista más en este juego, que es la vida.
Pero, ¿podemos enmendar el error? ¿podemos volver atrás el tiempo, pensar otra vez y después actuar? Hay veces que sí, pero hay otras que por mucho que queramos el daño ya está hecho y esa espinita quedará para siempre ahi clavada en nuestro corazón.

Otra vez la vida y el destino o como queramos llamarlo ya, vuelve a darnos una lección, está vez de las que duelen, no se olvidan y sobre todo cada vez que lo pensamos están ahi para recordarnos que al fin y al cabo somos unos tontos que hacen las cosas sin pensar, sin sentido y sobre todo siempre equivocándonos.

Pero ahi llega mi conclusión, la misma de siempre, cada vez que tropiezo con una piedra y me caigo (y ya van muchas) pienso lo mismo y vuelvo a acordarme de esa gran frase: "Todo pasa por algo". Y sí, esta vez me he dado cuenta de lo que realmente me importa y de cosas sin sentido a las que la mayoría de las veces les daba demasiadas vueltas, las pensaba una y otra vez, cuando realmente eran tonterías, paranoias sin sentido alguno.

Aunque eso sí, a veces, aunque sean pocas, es bueno que la vida te vuelva a dar lecciones y te vuelva a poner en el lugar que te corresponde.

miércoles, 5 de mayo de 2010

¿The truth or the reality?

Va a ser cierto que buscar la verdad corre un riesgo, y no es otro que el mero hecho de encontrarla. Hay veces que vivir en la inocencia y en un mundo irreal es mejor que terminar enterándote de ciertas verdades que cuanto más las sabes más duelen.

Pero el ser humano tiende irremediablemente a esa búsqueda y claro, terminamos dándonos de cabezazos contra un muro y sufriendo mucho más de lo que debiéramos y todo por esa curiosidad y ese querer conocer algo, que de antemano ya sabemos que nos afectará.

Y como ya se dice desde hace años, la curiosidad terminó matando al gato, y a nosotros a veces termina partiéndonos el corazón, haciéndonos sufrir y otras  incluso hacer que empecemos a desconfiar de todo lo que nos rodea.

Y en ese punto me hayo, sé que no se puede desconfiar de repente de todo y de todos y también sé que tampoco puede cambiarse la vida de uno en un momento simplemente por un hecho aislado, o tal vez si, y ahí es cuando vuelvo a llegar a la misma preguntar de siempre, y como de costumbre, sin respuesta, el ¿por qué?

Hay veces que ni nosotros mismos nos damos cuenta del daño que podemos llegar a hacer con una palabra, un hecho o simplemente por no hacer nada y por eso, otra vez más, vuelvo a darme cuenta que aunque no lo creamos la mayoría de las veces deberíamos pensar las cosas algo más fríamente y dejar de lado esos impulsos que si, irremediablemente terminan haciéndonos buscar esa verdad y ese por qué.

Yo tengo la verdad pero sigue faltándome el por qué. Seguiré buscando, correré ese riesgo.