¿Desaparecer? ¿Es esa la solución a todos los problemas? Parece ser que si, la soledad esa que tantos tememos y odiamos muchas veces es nuestra mejor aliada para vencer nuestros males, nuestros fracasos y sobre todo nuestra tristeza.
Hay veces en las que la mejor compañía es la nuestra propia por muy mal que suene, por mucho que nos intenten ayudar hay ocasiones que las mejores palabras y la mejor ayuda simplemente es no decir nada.
El carrusel y la noria ya están más que desaparecidos, ahora cuando la verdad los necesitaba. Estoy estancada en un lugar del que por mucho que quiera e intente no puedo ni sé salir.
Estoy gris, como el tiempo, ha desaparecido el sol de mi vida, la alegría, la felicidad.
Va a ser verdad que es efímera y que sólo existe por momentos, momentos en los cuales ni nos damos cuenta que está ahí, pero que añoramos cuando ya han pasado.
Ahora es cuando necesito mis paseos autistas, mi bici, mi sitio, mi lugar en el mundo, o tal vez no, tal vez fue sólo algo que soñé, a lo mejor todavía mi lugar está por ahí esperándome con los brazos abiertos y con esa luz que ahora mismo necesito.
A lo mejor la solución es desaparecer, viajar a ese lugar que me espera, aunque antes que nada tengo que encontrarlo por lo que seguiré buscando y mientras tanto sobreviviendo en este gris que me ha tocado y aliándome con la soledad que se está convirtiendo en mi mejor amiga.
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