lunes, 22 de marzo de 2010

Love...¿what is Love?

Una metáfora de una película ha hecho que de alguna forma u otra me plantee una pregunta: ¿por qué suponiendo que esa es la persona que más queremos, terminamos haciéndole tanto daño? No simplemente es el amor, para mí la amistad es otra forma de amar. Amor fraternal lo llamaría y a veces aunque no lo queramos también les hacemos daño a los amigos, a esos “otros” seres queridos.

El amor saca lo peor de nosotros sí, suscita celos, envidias, falsedad, malas palabras, enfrentamientos y daño sobre todo mucho daño. Pero por otro lado hace que soñemos durante todo el día, que vivamos en una nube en el séptimo cielo, que cada vez que sintamos a esa otra persona el mundo se pare y muchas más cosas que cada cual sentirá a su manera.

El amor fraternal hace que lo pases bien, que te sientas apoyada, querida, que sepas que siempre tienes un hombro donde llorar, un paseo que dar, un consejo que oír, una canción que escuchar, unos oídos que escuchen todo lo que tienes que soltar aunque sean las cuatro de la mañana.

Hay veces, quien lo pueda corroborar definitivamente es afortunado, que estos dos amores van unidos, o que buscamos que los dos sean uno, pero hay otras en las que creemos que van unidos pero no es así, que hay malos entendidos y que lo mejor de todo es pasar página y quedarse con uno de los dos, para mí definitivamente es más importante el segundo.

Por eso y aunque nos cueste, no hay que aferrarse demasiado a una persona, un momento, un amor, un estado, sino que simplemente hay que aprender también a pasar esa página de ese momento en el libro de nuestra vida. Yo soy la primera que se que es demasiado difícil, pero ¿qué sería la vida sino una carrera de obstáculos? Y por eso mismo, el amor saca lo peor de nosotros, pero también de eso mismo, de todo lo malo de cada uno, puede llegar el amor.

Y creedme el amor tiene tantas definiciones como uno mismo queramos llegar a darle.

lunes, 15 de marzo de 2010

The rain can be beautiful

Después de la tempestad siempre viene la calma, parece que esta afirmación es más cierta que nunca. No hay nada mejor para calmar los ánimos y los malos rollos que un fin de semana. Dos días en los cuales no tienes que ver a esa gente que no quieres y que puedes disfrutar a tope las horas del día sin pensar en obligación alguna. Lástima que si que las haya pero siempre habrá un mañana para hacerlas.

Ha sido una semana realmente rara, después de 48 horas increíbles, aunque pasadas por agua, volví a la realidad de bruces y el sueño se evaporó de repente sin apenas avisar. La lluvia se había llevado consigo dos días perfectos junto a esa gente que cada vez hecho más en falta, y que cada vez que doy más cuenta que son mi familia y mis amigos verdaderos.

La realidad de la gran ciudad me sobrevino con muchas cosas que nunca pensé que pasarían, enfrentamientos, malas palabras, gritos, reproches y todo por querer hacer las cosas lo mejor posible y porque el cansancio a mí a veces se me nota y mucho.

La saturación provocó que en mi cabeza se cruzaran ciertos cables que nunca debieron toparse y que reaccionara mal a cosas que no debiera haberlo hecho. Pero en fin, soy humana y hay veces que las situaciones me sobrepasan y esta ha sido una de ellas. Aunque eso sí, me ha servido para darme cuenta, otra vez, que hay gente falsa en el mundo y que las sonrisas y la bonitas palabras, por detrás siempre esconden algo.

Vuelvo a madurar otro poquito más con cada una de las cosas que me van pasando y si esto sirve para eso, bienvenido sea, porque nada es malo si terminas aprendiendo de ello.

Esta semana también me ha vuelto a servir para pensar en futuro, algo que no hacía desde hace bastante y esta vez el futuro simplemente no lo veo de ninguna forma, porque realmente ya no sé ni donde quiero estar ni que es lo mejor para mí, ojalá esta vez no acierte.

Y sobre todo que la calma dure, que me hace mucha falta.

jueves, 11 de marzo de 2010

Stop and then Play

Muchas veces se dice que tener poco tiempo conlleva no tener tiempo para pensar en nada, pero cuando ese poco tiempo sí que tú cabeza lo usa para agobiarse y pensar en tonterías entonces es cuando llega el problema.

No paro, llevo ya más que días, varias semanas que no tengo tiempo libre para nada y cuando lo tengo no lo aprovecho como debiera, cuando lo que realmente me hace falta es desconectar por completo del mundo. Ahora mismo es cuando tocarían mis paseos autistas por el centro de Sevilla que ahora añoro y mucho.

No sé qué pasa, hay gente que de repente de un segundo a otro ha cambiado su actitud conmigo, lo que hace volver a es ¿por qué? de todo. Y lo peor es que es gente que empiezas a apreciar y a considerar parte de tu vida y ahí es cuando más duele todo.

Supongo y espero que todo haya sido un cúmulo de cosas y que realmente todo vuelva a su sitio. Y si no es así, pues punto y aparte que tampoco merecen la pena tanto como para fastidiarme demasiado.

Otra vez, cinco minutos de mi precioso y carísimo tiempo destinados a pensar en algo que no sirve para nada, pero así soy yo, y me temo que a estas alturas ya poco podré cambiar.

El caso es que no estoy tan mal y agobiada como otras veces, ahora simplemente es cansancio, agotamiento, saturación, han sido demasiadas cosas en poco tiempo y eso termina pasando factura.

A recargar se ha dicho.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Wainting...

Como me gusta volver a darme cuenta de muchas cosas. Como me gusta recordar, como me gusta reírme por tonterías, como me gustan algunos días en los que con tan poco puedo llegar a ser tan feliz.

Hace un año ya, quien lo diría, un año desde aquella noche en la que volví a ser yo, en la que lloré de felicidad como nunca lo había hecho. Una noche que supuso el comienzo de algo tan bonito que nunca podremos olvidar, una noche que fue la abertura más ideal de una temporada primavera-verano que estoy segura jamás se borrará de nuestros recuerdos.

Y recordando me doy cuenta lo mucho que hemos cambiado en este tiempo, todo lo que nos ha pasado y sobre todo como el destino ha hecho que estemos separados. Pero volveremos a estar ahí, volveremos a disfrutar otra vez y sobre todo intentaremos que vuelva a significar algo parecido, aunque esto último por desgracia es demasiado complicado.

Como me alegro que todos los problemas se solucionan hablando, lo tendré en cuenta en el futuro para cualquier cosa y sobre todo como me alegro que mi vida vuelva a estar en orden y en un lugar del que quizás no se debía de haber movido, o quizás sí, no sé en realidad todo pasa por algo y esta vez el destino ha jugado de esta forma.

Sigo pensando que soy estúpida, eso no cambia de un día para otro, pero ahora soy una estúpida feliz y esto sí que cambia.

Necesito que sea viernes ya, necesito volver a mi sitio con mi gente y esta vez más que nunca, tengo la sensación que tuve la primera vez que iba de visita y esa sensación es buena, demasiado buena. Dos días para volver a abrazaros con más fuerza que nunca.

Espero que pasen los antes posible, y eso que normalmente no soy impaciente, esta vez sí.

Maldita estúpida ilusionada.